Poner la carta online: cómo hacerlo bien

Actualizado el 14 de septiembre de 20268 min de lecturaRomain Ferrand — pizzaiolo, 12 años entre camión y sala

Pon la carta como página web, no como PDF, con una entrada por plato y su precio. Un PDF no se lee bien en el móvil, da muy poco a los buscadores y convierte cada cambio de precio en reexportar el documento entero. La carta es la página por la que vienen los clientes: debería ser lo más fácil de cambiar de toda la web.

Por qué no un PDF

PDFPágina web
En el móvilZoom y arrastrarSe adapta a cualquier ancho
Cambiar un precioReexportar y volver a subirSegundos
Marcar un plato agotadoPrácticamente imposibleUn toque
BuscadoresExtraen muy pocoPlatos y precios legibles
Lectores de pantallaA menudo inservibleFunciona
Pedir desde ahíNoSí

El PDF existe porque alguien ya tenía la carta en un programa de diseño. Eso es una razón para tener además un PDF, para imprimir. No es una razón para que sea lo que toca un cliente con hambre a las nueve.

Estructúrala una vez, bien

  • Categorías — clásicas, blancas, vegetarianas, entrantes, postres. Cinco o seis. Quien va bajando en el móvil no retiene más.
  • Platos — uno por entrada, con precio base y lista de ingredientes. Los ingredientes no son decoración: de ahí salen los alérgenos.
  • Opciones — tamaño, masa, extras. Definidas una vez y asociadas a muchos platos, para que cambiar el precio del tamaño grande sea una edición y no veinte.

Escribe las descripciones para quien está eligiendo

Una descripción se gana su sitio cuando responde algo que el nombre no resuelve. Debajo de «margarita» no hace falta nada. Debajo de tu pizza de la casa quizá sí, y en la de nduja hay que decir que pica.

Déjate los adjetivos. «Estirada a mano con mimo y los mejores ingredientes» no le dice al cliente nada que no le diga mejor la línea siguiente: «tomate San Marzano, fior di latte, albahaca».

Los alérgenos van en el plato

No en una página aparte, no en un PDF descargable. En el plato, donde mira quien está decidiendo. Es además lo que pide la norma: información atribuible a cada alimento y disponible antes de que el cliente pida.

Registrarlos por ingrediente en vez de por pizza es lo que hace esto sostenible. Cambias de proveedor de gorgonzola y actualizas una línea, no todas las blancas de la carta.

Qué exige realmente la normativa de alérgenos

Fotos: todas o ninguna

Una carta en la que tres platos tienen foto y once no hace que los once parezcan no disponibles. O fotografías todo, el mismo día, con la misma luz, o no fotografías nada y dejas la página limpia y rápida. Las fotos de stock de la pizza de otro son la peor de las tres, y se notan.

Que la pueda leer un buscador

Marcar la carta como datos estructurados permite a un buscador asociar tus platos y tus precios con tu local en vez de deducirlos de un párrafo. No cuesta nada y pone el nombre de una pizza delante de quien la está buscando cerca.

Tu página puede estar online antes del servicio de esta noche

Cinco minutos. Sin tarjeta. Y estás online.

Empezar ahora

Mantenla cierta

Una carta online es una promesa sobre precios y disponibilidad. Dos hábitos importan: cambia el precio en la web el mismo día que lo cambias en la pizarra, y marca «agotado» durante el servicio, no después. Los dos solo son realistas si editar lleva segundos desde el móvil — que es, en el fondo, todo el argumento de esta página.

La guía de la página web de tu pizzería

Fuentes