Crear la página web de tu pizzería en Vigo
Vigo se come a horas raras y en cuesta. Media ciudad organiza su día alrededor de un turno, y el mapa de reparto no se mide en kilómetros sino en desnivel. Las dos cosas se notan en la web de una pizzería mucho más de lo que parece.
La hora a la que come esta ciudad
Donde hay turnos hay franjas rígidas: gente que come a la una y media porque a las dos y veinte vuelve a entrar, y gente que cena a las once porque acaba a las diez. Una pizzería que lo entiende publica un mediodía de verdad —menú, precio y tiempo de preparación visibles— y no lo esconde detrás de la carta de noche. Es el tipo de pedido que se decide en dos minutos y se repite cada semana.
El desnivel, en la web
Entre O Calvario y Bouzas hay poca distancia en línea recta y una montaña por medio. Un tiempo de entrega calculado automáticamente sobre un mapa plano miente, y el que paga la mentira eres tú en forma de reseña. Decir qué barrios cubres, en cuánto tiempo y hasta qué hora es información que aquí vale más que cualquier foto.
Gallego, castellano y los nombres de siempre
La clave no es tanto el idioma de la web como escribir los lugares como los escribe el vecino: Casco Vello, Travesas, O Calvario. Esos son los términos que la gente teclea, y son los que tienen que aparecer en tu página y en tu ficha de Google para que te encuentre quien está a tres calles.
Con esa base, el resto es aritmética. El cliente de turno repite mucho, y cada repetición que entra por una aplicación paga una comisión por alguien que ya era tuyo. Recuperar ese tramo del negocio en una dirección propia es lo que cambia el margen de una pizzería viguesa.
Tu página puede estar online antes del servicio de esta noche
Cinco minutos. Sin tarjeta. Y estás online.
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