Crear la página web de tu pizzería en Rubí
Rubí trabaja a dos turnos. De lunes a viernes, al mediodía, hay miles de personas comiendo cerca de su puesto de trabajo con una hora justa; por la noche y el fin de semana, el negocio sube a los barrios, donde bajar al centro significa coger el coche. Son dos clientes distintos y una sola web.
Mediodía: la hora imposible
Entre la una y las dos y media todo pasa a la vez. La única forma de ganarle tiempo a esa avalancha es que el pedido llegue antes que el cliente: menú publicado, encargo anticipado y hora de recogida elegida. Quien trabaja en un polígono no quiere sorpresas, quiere saber que a la una y cuarto su comida está lista.
Y quiere el precio final, con todo incluido. Es el público que menos tolera el «más gastos de gestión» al terminar el pedido, porque compara con el menú del bar de al lado, donde el precio es el que pone en la pizarra.
Noche: los barrios de arriba
Las zonas altas son el punto donde las aplicaciones flojean, y por tanto el punto donde un reparto propio se convierte en una ventaja real. Si subes, dilo con nombre y apellido de barrio y pon un tiempo que puedas cumplir un sábado a las nueve y media, no un martes a las siete. Si no subes, dilo también: cuesta menos que una reseña de una entrega fría.
Cómo te encuentran
Estar en el área de Barcelona tienta a escribir la web como si estuvieras en Barcelona. No funciona: quien vive aquí busca por su barrio o por el nombre del pueblo, y compite contigo quien reparte desde Terrassa o Sant Cugat. Nombrar las calles y los barrios reales en portada, con la dirección completa y el teléfono, es lo que te separa de ellos.
Después, lo de siempre: que el cliente que ya te conoce tenga una dirección propia donde pedirte, sin pagar un intermediario por encontrarte dos veces.
Tu página puede estar online antes del servicio de esta noche
Cinco minutos. Sin tarjeta. Y estás online.
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