Crear la página web de tu pizzería en Ourense
Ourense tiene dos clientelas que no se parecen: la de siempre, que sabe perfectamente dónde estás, y la que llega el viernes a pasar el fin de semana y no ha oído tu nombre en su vida. La primera no necesita tu web; la segunda decide entera dentro de ella.
El visitante decide desde el móvil, a media tarde
Quien viene a pasar el día no busca «la mejor pizzería de Galicia». Busca dónde cenar cerca, mira una foto, mira el precio y mira si estás abierto. Si la carta es un PDF que tarda en abrirse, ya se ha ido a otro sitio. Una página que carga en un segundo en el móvil vale más que cualquier texto bonito sobre la masa.
Ese cliente además pregunta cosas concretas: si hay mesa sin reserva, si se puede recoger para llevar al apartamento, hasta qué hora sirve la cocina. Tres respuestas escritas en portada resuelven la mitad de las llamadas de un sábado.
El río parte el mapa del reparto
Sobre plano, cruzar el Miño parece nada. En pedidos, es otra ciudad: el recorrido real entre el Casco Vello y algunos barrios del otro lado hace que el mismo tiempo de entrega no se pueda prometer a los dos. Más vale decirlo por escrito —qué barrios sí y cuáles solo para recoger— que sostener una promesa que la moto no cumple.
Idioma y nombre propio
El gallego no es un adorno si es la lengua en la que atiendes: escribir la carta como la dices en el local hace que suene a tu casa y no a una plantilla. Lo que sí conviene cuidar es el castellano para el buscador, porque buena parte de las búsquedas se teclean así.
Y una última cosa poco romántica: el cliente de toda la vida también merece una web. Hoy te pide por una aplicación que cobra comisión por cada repetición de un cliente que ya era tuyo antes de que existiera esa aplicación. Recuperarlo es cuestión de darle una dirección y un motivo.
Tu página puede estar online antes del servicio de esta noche
Cinco minutos. Sin tarjeta. Y estás online.
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