Crear la página web de tu pizzería en Alicante
Alicante tiene dos negocios en el mismo municipio: el del centro, que factura todo el año con vecinos, y el de la playa, que concentra medio ejercicio entre junio y septiembre. Una web que no distingue cuál de los dos eres se queda a medio camino en los dos.
Ocho kilómetros que son dos mercados
Entre la Rambla y la playa de San Juan hay una distancia que en el mapa parece pequeña y en una moto no lo es. El cliente del Casco Antiguo o de Benalúa pide entre semana, conoce tu carta y repite; el de San Juan aparece en verano, no te conoce de nada y elige por la foto y por el tiempo de entrega. Escribe la web para el que de verdad te paga las facturas y sé explícito con el radio de reparto: en agosto, aceptar un pedido al que no vas a llegar cuesta más caro que no recibirlo.
La semana de junio
Idiomas, sin exagerar
El castellano y el valenciano conviven, pero el idioma que más pedidos añade en la franja del puerto y de la playa es el inglés. No hace falta traducir la historia del local: bastan la carta, los alérgenos, el horario y la zona de reparto. Quien está a tres calles con el móvil en la mano no lee, escanea.
Lo que queda cuando se va agosto
El error clásico de un mercado con temporada es tratar la web como un cartel de verano. El cliente de barrio, el que pide en martes de febrero, es el que sostiene el resto del año, y es exactamente el que no debería llegarte a través de una aplicación que se lleva su comisión de cada pedido repetido. Una dirección propia impresa en la caja de cartón, con la carta al día y el pedido en tres toques, es la forma más barata de que vuelva sin intermediarios.
Ninguna de estas decisiones es de diseño. Son de mantenimiento: horarios reales, radio claro y una carta que puedas cambiar tú mismo el día que suba el precio de la mozzarella.
Tu página puede estar online antes del servicio de esta noche
Cinco minutos. Sin tarjeta. Y estás online.
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